El Herradero, algo más que una faena campera


 













El Herradero es el nombre de la finca donde pastan las yeguas y que da nombre a la ganadería.  


El Herradero es algo más que una faena campera, es uno de esos pocos momentos de la vida que siempre transcurren como si fueran la primera vez.


A los efectos todos los años en la mejor de las épocas, cuando no llueve pero el frío cala los huesos, cuando el cielo está grisazul, y el rocío de la mañana cubre las primeras hierbas, se concentran en la finca una cuadrilla de hombres de los de antes, de los que no necesitan hablar para entenderse porque conocen perfectamente el oficio. A pesar de ello, el ambiente es de agitación e inquietud, el silencio del alba, sólo interrumpido por el chisporrotear de la leña de una generosa lumbre, lo invade todo. Se respira respeto, porque todos saben que a partir de hoy, y para siempre, una nueva y selecta generación de crías llevarán en su piel de manera indeleble el hierro que distingue a la Ganadería.

 

Cuando el olor a chamusquina se impregna en el aire, todo transcurre con fugaz intensidad, no hay tiempo para titubeos, ¡rápido, el hierro se enfría!

Después, cuando la satisfacción del trabajo bien hecho se mezcla con la mirada de orgullo del ganadero, las brasas del herradero se convierten en una improvisada parrilla y el ambiente se llena de camaradería, chistes y bromas, historias y anécdotas.